De realidades cuánticas, los demás y unos cuantos gatos muertos

Por lo que esta ignorante chica de letras (para la que electrones, protones y neutrones son palabras que quedaron ya muy lejos, en algún pupitre garabateado) ha podido leer, parece ser que la teoría cuántica nos habla de una realidad múltiple e incierta. El comportamiento errático de las partículas elementales hace que éstas den lugar a varias realidades y existan en distintos estados que se superponen al mismo tiempo. De todos estos estados , el que decidimos llamar REAL, es aquel que, como observadores, percibimos e identificamos como tal. Es decir, el observador hace realidad lo observado o, en palabras del físico norteamericano, John Wheeler, “son necesarios los observadores para dar existencia al mundo”.

Fue Schrödinger el que, con su experimento “Quién mató al gato”, trató de explicar algo tan subjetivo como esto de modo que hasta los tontos pudiéramos entenderlo. En su experimento, Schrödinger nos habla de un gato encerrado dentro de una caja de cartón. En esa caja hay un plato de comida y otro de veneno, que se destaparán ante los hocicos del felino en función del comportamiento de una partícula radiactiva. Mientras la caja permanezca cerrada, todo es posible. Es tan probable que el gato esté muerto como que esté vivo, dado que no sabemos a ciencia cierta cómo habrá actuado esa partícula.Por tanto, en ese instante en el que aún no hemos abierto la caja, el gato, a todos los efectos, puede ser ambas cosas: un gato muerto o un gato empachado de Friskies. Somos nosotros, al abrir la caja, los que creamos una realidad, materializada en una de las dos opciones.

Pues bien, yo, que, como os digo, no soy una experta en cuestiones cuánticas y odiaba a mi profesor de física del instituto, me permito extrapolar todo esto a la esfera de lo social.
Lo que yo concluyo a raíz de estas teorías es, básicamente, que todo es posible hasta que alguien viene a tocar las narices con definiciones y calificativos; o hasta que uno mismo decide dejarse llevar por el determinismo.

Es curioso cómo nos empeñamos en definir, juzgar y establecer metas y destinos. Empiezas el colegio con un mundo de posibilidades a tu alcance, puedes llegar a ser cualquier cosa… cualquiera! … hasta que llega alguien y sentencia: “Hijo, vas a ser un gran matemático”. AH, SÍ??.

Un amigo A te presenta a otro amigo B y, antes de que te des cuenta, ha dicho algo como: “Mira, este es C, el colega que te digo que es tan gracioso!”… BIEN… ya puedes empezar a pensar algo ingenioso.

Empiezas una relación y, antes de que llegues a plantearte la existencia de un futuro, alguien (sino tú mismo) dice “Jamás funcionaría”… o lo contrario!, llega algún bienintencionado de la vida y, con una gran sonrisa, te lanza un “Haríais una pareja estupenda!”. Y hay veces que hasta te lo crees y el resto… es historia.

Por supuesto siempre está la opción de rebelarse, hacer justamente lo contrario a lo esperado… pero el mero hecho de que alguien haya definido “lo esperado” hace que poco importe ya si decides inclinarte por satisfacer o por decepcionar; te han mostrado un camino y, al hacerlo, te ves obligado a aceptar la dicotomía de seguirlo o no. Sabiendo ya de la existencia del camino, es tan difícil no caer en él… La fuerza de la profecía autocumplida de la que habla la psicología social es a veces imbatible.

De este modo, todos hacemos nuestras apuestas, ansiamos y esperamos y, al final, tenemos que lidiar con lo que encontramos en nuestras cajas, que normalmente es lo que nos hemos buscado nosotros solitos. Cuando te decides por abrir la caja, ya no hay más remedio que aceptar que, o bien el gato se cabrea porque le has despertado de la siesta, o bien tienes que empezar a pensar en inventar historias del tipo: “Verás, cariño, Chispa se ha ido a una granja precioooosa donde será feliz y podrá jugar con otros gatitos”. Vamos, que la curiosidad mató al gato.

Y, así, por empeñarse en decidir, esperar, ser, definir y desear cosas, vamos reduciendo un espectro infinito y maravilloso hasta prácticamente anularlo y convertirlo al blanco y negro.

A mí, qué queréis que os diga… me aburre muchísimo todo eso. Hay veces que no sé si por pereza, desidia, idealismo o pesimismo, yo prefiero alargar ese momento de posibilidades interminables y realidades paralelas. Sencillamente porque prefiero pensar que todo es posible antes que ir abriendo cajas llenas de gatos muertos.

Advertisement

5 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

5 Respuestas a De realidades cuánticas, los demás y unos cuantos gatos muertos

  1. winnipeg

    Me pregunto
    ¿no es lo mismo decir “todo puede pasar” a decir “nada puede pasar”?

    De todos modos y de vez en cuando habría que mirarse al “espejo” no vaya a ser que “no” seamos nosotros mismos y acabemos como algún being John Malkovich cualquiera

  2. Angel

    Insinúas que le dé veneno a mi gato??????!!!!!!!!

  3. notengocritterio

    Está claro que hay que mirarse al espejo de vez en cuando y preguntarse: quién soy, qué quiero ser… y ver si ambas cosas coinciden y qué hemos hecho o qué podemos hacer para que lo hagan.
    Hay veces que las definiciones, propias o ajenas, nos nublan tanto la razón que uno hasta se olvida de cuestionarse…

    Y, Ángel, ese gato bastante tiene ya con lo suyo: que te tiene que aguantar a ti! como para que encima le envenenes…

  4. Marty McFly

    Me acuerdo que te comente que me sonaba que habia una teoria por ahi sobre un diablillo montado en una particula haciendo de las suyas…pues me equivoque en parte, aqui tienes lo que hace el diablillo en cuestion…

    http://www.tendencias21.net/teleco/El-diablo-de-Maxwell_a37.html

  5. Porfirio Rubirosa

    Aqui un video explicativo a lo Barrio Sesamo, me lo he encontrado por ahi de chiripa…

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s